En los últimos años, la presión por que los niños aprendan a escribir cada vez más temprano ha ido en aumento. Muchas familias en inicial esperan ver cuadernos llenos de letras, siguiendo la ruta tradicional con la que ellos aprendieron, asociando esto con un buen aprendizaje.
Frente a esta demanda, las maestras podemos sentirnos exigidas a acelerar procesos o a mostrar resultados visibles, incluso cuando sabemos que los niños aún están construyendo las bases.
En ese intento por responder a las expectativas, es fácil caer en prácticas que, sin querer, limitan el verdadero aprendizaje de la escritura. Estas prácticas en lugar de acompañar el aprendizaje, lo dificultan. Por eso, es importante detenernos y revisar algunos errores frecuentes para que podamos cambiarlas y generar condiciones para que los niños puedan ser constructores de su aprendizaje y si están listos puedan ir comprendiendo cómo funciona el sistema de escritura.
Necesitamos identificar aquellas prácticas que en lugar de acompañar el aprendizaje lo dificultan.
Tres errores comunes:
1. Enseñar la escritura como copia, no como construcción de sentido.
Uno de los errores más comunes es centrar la enseñanza en la copia de letras, sílabas o palabras. Por ejemplo, pegamos su nombre en su mesa para que copien en las fichas y hojas que se trabajan. Escribimos una palabra que trabajamos y les pedimos la “escriban” en sus hojas. Los niños no escriben como ellos creen que esa palabra se puede escribir, sino que la copian. Se vuelven expertos en copiar.
Cuando los niños copian, no necesariamente comprenden lo que están escribiendo ni cómo funciona el sistema de escritura.
La escritura no es repetir trazos, es construir significado.
¿Qué hacer?
Eliminemos la copia de nuestras prácticas, porque sino estaremos comunicando un mensaje errado. “Escribir es copiar” y no es así.
Con niños de 5 años que se interesan por escribir, anímalos a hacerlo como ellos piensan que se escribe. Si te dice no sé escribir, anímalo diciendo cómo crees que se escribe. Inténtalo. Motívalos a “escribir” en situaciones que tengan un proposito. Ellos pueden dictarte el texto y tú lo escribes, de esa manera van comprendiendo que la escritura nos permite comunicar a través de signos.
2. Corregir todo desde el inicio.
Otro error es querer que los niños escriban “correctamente” desde el principio. Esto genera frustración, inseguridad y bloquea el deseo de escribir. Piensa en un niño que comienza a hablar. Cómo es su lenguaje. Muchas veces no se le entiende verdad. Los adultos nos esforzamos por entenderlo y vamos celebrando sus pequeños logros. Eso mismo podemos aplicar en todos los aprendizajes.
El error es parte del aprendizaje, no algo que hay que eliminar de inmediato.
¿Qué hacer?
Que tus niños te vean usar la escritura con sentido en tu aula. Por ejemplo. Voy a escribir aquí los nombres de los niños que mañana serán mis ayudantes. Y al día siguiente lees los nombres. O vamos a escribir la lista de materiales que tenemos que traer para hacer….etc. Así los niños tendrán referentes de para qué se usa la escritura, y comenzán a imitar. En un lugar del aula puedes papeles, pizarras pequeñas, lápices o plumones gruesos para motivarlos a escribir. Si estás en el aula de 5 años puedes introducir el sector de escritura. En este post te cuento más de ese sector.
Cuando los veas “escribir”, valora sus intentos, observar en qué nivel de escritura están y acompáñalo con preguntas y oportunidades para seguir pensando.
3. Separar la escritura de la lectura.
Muchas veces se enseñan como procesos independientes, cuando en realidad están profundamente conectados. Es verdad que en el currículo aparecen como dos competencias separadas, pero es más por una cuestión técnica. Leer y escribir es un solo proceso que nos demanda comprender cómo funciona el sistema de escritura.
Los niños aprenden a escribir también leyendo y explorando textos.
¿Qué hacer?
Integrar ambas prácticas: léeles cuentos, si logras tener un tiempo diario de lectura y leerle el mismo texto varios días seguidos verás que sin hacer nada más que ofrecerles la lectura como un regalo, los niños comenzarán a descubrir la direccionalidad de la escritura, diferenciarán dibujo de escritura, comenzarán a observar el texto, y a hacer preguntas.
Y si logras ofrecer textos que ofrecen información pertinente y fácil de asimilar, les ayudarás a progresar en sus hipótesis de escritura.
Qué hacemos con las familias
Es importante orientar a las familias para ayudarles a comprender que enseñar a escribir no es apurar resultados, sino acompañar procesos. De nada sirve que los niños aprendan a decodificar textos sino logran luego usar esa herramienta. O si terminan sintiendo que escribir duele, que leer es aburrido.
Cuando cambiamos la mirada, la escritura y la lectura deja de ser una tarea mecánica y se convierte en una herramienta para pensar, comunicar y crear.
De acuerdo a Encuesta Nacional de Lectura que se hizo en el Perú el 2022, el promedio de textos leídos por la población escolarizada de 18 a 64 años es de 1.9 libros al año, bastante baja en comparación a los demás países de Latinoamérica. Cuáles son las razones que refieren los encuestados de por qué no leen:
El 80%
- Falta de interés
- No le encontró el gusto
Cómo les enseñamos
Enseñar a leer-escribir no debería ser una carrera contra el tiempo, sino un camino lleno de sentido, descubrimiento y emoción.
Cuando acompañamos este proceso con respeto, permitiendo que los niños sean constructores de su aprendizaje, todo cambia: los niños no solo aprenden a leer-escribir, quieren hacerlo, porque le encontraron el gusto, el sentido.
Si estás en el aula de 5 años, te invito a dejar atrás la copia, la presión y la frustración en la enseñanza de la escritura. Necesitas un método claro que te guíe paso a paso.
El método Nara de lectoescritura ha sido diseñado para eso: ayudarte a enseñar mejor, con sentido y resultados reales. Te ayudamos paso a paso con un camino probado, respetuoso, profundamente conectado con la forma en que los niños aprenden, y lleno de emoción, porque todo comienza con una historia que toca el corazón de los niños.
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Si pierdes la fecha no hay otra en este 2026.
Vanetty Molinero
Licenciada en Educación Inicial y Magister en Psicología Social.
Su amplia experiencia en el campo de la Educación de la primera infancia la llevó a convertirse en Directora de Educación Inicial del Ministerio de Educación y promotora de la campaña “Permiso para ser niño” que con el lema “para ser grande, déjalo ser niño” buscó sensibilizar a las familias sobre la impostergable misión de respetar el derecho de los niños a vivir su infancia.
Hace unos años inicio el “doctorado de su vida” al convertirse en madre y comenzó una nueva aventura por el mundo de la escritura.
Actualmente comparte la dirección pedagógica de Nara y la asesoría en temas vinculados a la educación de la primera infancia.

